martes, 21 de octubre de 2014

¿Qué les pasa a mis Seahawks?


Jugando en la NFC West y con el calendario durísimo que tenemos esta temporada, estar con un balance de 3-3 tras la semana 7 de competición no es algo ni negativo ni a priori preocupante. Sin embargo, ahora mismo, yo sí que empiezo a ver algunas cosas y aspectos que, como mínimo, me intranquilizan. Antes que nada he de decir que, a pesar de todo, confío plenamente en este equipo y en este entrenador y estoy plenamente convencido de que la situación se revertirá y que seguimos siendo uno de los favoritos para estar ahí arriba y que ni mucho menos se nos puede dar por muertos. Sin embargo, sí que me gustaría hacer un ejercicio de autocrítica constructiva y analizar un poco qué es lo que está pasando.

Tras proclamarnos campeones de la Super Bowl la temporada anterior, nos enfrentamos al siempre complicado reto de volver a repetirlo. Muy pocos lo han conseguido. Tras la agencia libre, el draft y las renovaciones de jugadores claves, nos presentamos ante la nueva temporada con una plantilla consolidada basada en una de las mejores defensas de la liga y con un ataque dirigido por uno de los quarterbacks más prometedores y con un ataque terrestre demoledor gracias a beast mode. En opinión de todos los analistas empezamos como máximo candidato a la división, a la Super Bowl y al anillo. Sin embargo, y a partir del segundo encuentro frente a los San Diego Chargers, se empezaron a ver ciertas cosas y detalles negativos que están afectando al juego del equipo.

ATAQUE

De todos es sabido que la base del ataque de este equipo se centra en el juego terrestre de Marshawn Lynch y en la genialidad de Rusell Wilson especialmente fuera del pocket. Ya he comentado en alguna ocasión que estaba un poco a la expectativa de qué Lynch nos íbamos a encontrar este año. Todos conocemos la más que extraña personalidad de este grandísimo jugador. No hay quien lo entienda y nunca sabes con qué Lynch te vas a encontrar. El intento de plante de este verano presionando para una renovación de su contrato al alza así como el hecho de que Michael Robinson, fullback y mano derecha de Lynch tanto dentro como fuera del campo, se haya reiterado me hacía preguntar acerca de qué Lynch veríamos este año. He de decir que hasta el momento veo más o menos el mismo jugador que se enfrenta snap tras a snap a las líneas defensivas chocando contra ellas y ganando yardas after catch. Lo que sí estoy comprobando es que las defensas rivales nos tienen muy bien cogida la medida y que cada vez el factor beast mode es menos influyente. Los equipos son conscientes de que parando nuestro juego terrestre se nos hace mucho daño. Y es así.

Como alternativa nos queda lo que pueda hacer Rusell Wilson y el cuerpo de receptores. Wilson no deja de sorprenderme cada día má. Creo que estamos delante de unos de esos quarterbacks que puede marcar una época. Su inteligencia, tranquilidad y movilidad fuera del pocket son sorprendentes y cada vez está cogiendo más peso en cuanto a liderazgo dentro del vestuario. Creo que ahora mismo no hay nadie que sea capaz de alargar tanto y tan bien la jugada cuando ésta se rompe. Es un genio corriendo y pasando. Sin embargo creo que esta virtud es algo que, en ocasiones, se nos vuelve en contra ya que creo que nuestra OL confía demasiado en estas habilidades de Winston y falla más de la debido en la protección al quarterback. Y claro, Wilson es un crack pero tampoco se le puede pedir que esquive siempre a esa jauría de monstruos que se le acercan jugada sí y jugada también de forma implacable. Por lo tanto, creo que la OL tiene que mejorar bastante y sobre todo ha de reducir el gran número de penalizaciones (holdings y false starts) que nos están lastrando sobremanera (un ejemplo es el partido contra los Redskins).